Las cada vez más grandes necesidades de almacenamiento de datos está llevando a la construcción de CPD (Centros de proceso de datos) más grandes y envergadura. Esto implica la necesidad de analizar sus riesgos y de contar con estrategias de prevención, protección y recuperación de acuerdo con la sensibilidad del riesgo, y su pérdida en muchos casos es catastrófica para la continuidad de negocio de las empresas.
Podemos comprender las implicaciones de un incendio a CPD a través del que pasó en Estrasburgo en 2021, al CPD propiedad de OVH. El incendio destruyó completamente el centro de datos, que albergaba 30.000 servidores. También se perdieron las copias de seguridad y afectó 65.000 clientes. Se estima un coste para OHV de más de 105 millones de euros.
Empezaremos con las posibles causas de incendios a CPD:
- Cortocircuitos y arcos eléctricos
- Sobrecargas y sobretensiones eléctricas
- Fallos en baterías ion-litio, que también son presentes en los sistemas de suministro ininterrumpido de energía (UPS)
- Carencia de mantenimiento y limpieza. Por ejemplo, suciedad y polvo acumulado en ventiladores, generando sobrecalentamiento
- Incendios intencionados y sabotajes.
Todo esto nos lleva a incidir en la necesidad de contar con un plan de recuperación completo en caso de desastre que minimice el impacto en el rendimiento y productividad del CPD, y por tanto en los datos allá almacenados.
Si pasamos al análisis de la protección, empezamos con la detección de incendios, con dos aspectos clave: la necesidad de contar la precocidad necesaria para acelerar la actuación en caso de incendio y las condiciones de climatización que se dan al CPD. Habitualmente, hay pasillos fríos y calientes, con una circulación del aire caliente desde el rack hacia el equipo de climatización y el posterior reingreso a la sala a través del falso suelo.
Cómo se enfrenta esta situación? Una opción es contar con una detección primaria situada en la entrada del equipo de climatización, interior de los racks y en suelo falso. Esta disposición se muestra al video. También hay que disponer de una detección secundaria en el ámbito de techo, que será efectiva si la recirculación del aire no está en funcionamiento.
Por otra parte, los sistemas de extinción automáticos también deben ser claves, existiendo alternativas según las características de las salas a proteger. NFPA 75, tomándola como guía, marca opciones con rociadores automáticos, gases limpios, dióxido de carbono y agua nebulizada. Esto puede requerir protección en el ámbito de sala y equipos.
Es necesario analizar el impacto que el agua puede provocar en el equipamiento eléctrico y electrónico.
No queremos dejar atrás la importancia del control del humo generado al incendio, puesto que puede provocar corrosión a la electrónica así como el sobrecalentamiento de los equipos de la sala. También serán importantes las sectorizaciones, sellados, etc.